Hernán Casciari: ¿Qué significa contar historias hoy?

Junto a Ringo Obregón, periodista de Vorterix,  tuvimos la oportunidad de entrevistar a Hernán Casciari en el marco de su visita a Mendoza y San Juan. La nota salió por Vorterix Mendoza y la compartimos en formato gráfico para quienes se den una vuelta por la Isla y tengan ganas de leer a Casciari contar ¿qué significa para él, narrar historias en pleno siglo XXI? 

María Jesús: En esta dinámica multifacética de escritura donde empezás con un cuento que termina en un libro, después en la radio y hasta llega un formato teatral, ¿Te anticipas a pensar ese multiformato a la hora de sentarte a escribir o es más un proceso posterior?

Hernán: En los últimos tiempos con una cierta experiencia en la voracidad de los formatos pienso más multitasking, pero no me pasó siempre. El inicio fue muchísimo más caótico, a mí me gusta mucho escribir o pensaba cuando era más joven que me gustaba mucho escribir,  después empecé a descubrir que lo que me gusta es contar historias independientemente si las estoy escribiendo,  las estoy diciendo en la radio,  en el teatro, la tele,  el cine o en un libro:  es lo mismo. Cuando yo descubrí que el formato no era lo importante, ahí se me se me cambió un poco el sistema. Antes, pensaba que yo era un escritor entonces todo lo que me importaba era escribir, publicar y que otros leyeran en sus casas, pero me dejó de pasar eso, no respeto más el formato, no me importa si es para un libro o para una peli a mí me gusta que la historia tenga lo que tiene que tener para emocionarte o para hacerte reír o para hacerte reflexionar me importa eso. Ahora cómo te llega a vos esa historia y es un tema casi te diría que hasta coyuntural, dependiendo que año sea te va a llegar o por TikTok o por la radio por algún lado te va a llegar. Yo quiero que te llegue entonces no me importa tanto lo otro.

 Ringo: Recién contaste un poco el formato de los Cuentos Contra Reloj:  te tiraban temas vos en una hora y media lo escribías lo ibas y lo leías ¿Pensás que sin esa especie de presión hubieras vuelto a escribir? ¿O funcionó como una consigna donde te pusiste esa presión intencionalmente?

 H: No, no lo entendería como presión, me metí dos horas de agenda en un montón de actividades que no me permitían escribir. Sigo haciendolo, una vez por semana voy a la radio de 9 a 10 me tiran consignas y yo sé efectivamente que de 10 a 12 me alquiló un departamento a la vuelta de la radio por Airbnb y hago una desconexión absoluta del mundo, no respondo cosas de Orsai Audiovisuales, de empleados o compañeros de trabajo, ni de la editorial. Tengo 2 horas que son como un placer interno que descubrí que no quiero dejar de tener, para mí es un placer desconectarme del mundo. Tengo en ese lugar que me alquiló un una jarra  de agua eléctrica y me hago tè, no otra cosa,  ni mate ni nada me hago té y estoy dos horas pensando una historia sin que me importe nada más en el mundo y juro, que para mí hoy por hoy es un horizonte ese día como diciendo «Ah, qué bueno que va a llegar ese día porque necesito desconectarme de todo lo demás y salir con una historia.»

Después, contento, voy por la calle 60m a leerlo en voz alta, a escuchar repercusiones y a ver cómo funciona todo. Eso es como volver al mundo íntimo y anónimo de los blogs en el año 2003-2004, apretar enviar y que rápidamente empiecen a caer comentarios. Es un es como un regalito que vuelvo a tener después de un montón de tiempo. Entonces no lo veo como una presión lo veo como algunos vemos los jueves a la noche jugar al poker con amigos o los domingos a la tarde hacer un fútbol 5, que no tiene nada que ver ni con ni con que funcione un proyecto ni con que haya 14 familias que tienen que tener un sueldo y yo tengo que pensar en eso. No, es otra cosa, soy yo con mi cabecita pensando una boludez y divirtiéndome con eso. Estoy como fascinado con haber encontrado ese espacio para que ocurra y no hubiera ocurrido otra manera, tengo muchas cosas para hacer y hoy por hoy escribir un cuento no es algo en lo que puedo pensar, estoy fascinado con un montón de juguetes nuevos: cine, tele, teatro. 

R: Justamente lanzaste  una convocatoria con respecto al teatro ¿no es cierto? 

H: Claro, estoy con un montón de proyectos.Me fascina crear proyectos que puedan funcionar, ser autogestivos que no haya que pedirle plata a nadie, que la plata ocurra y que se devuelva: es como mi nueva forma de contar cuentos, pero al mismo tiempo ese ratito amateur que yo tenía hace 15 o 20 años. Me gusta que esté los viernes a la mañana, saber que tengo eso es como no sé, volver al colegio para mí, lindísimo.

MJ: ¿Cómo pensás en esta idea que hay dando vueltas  de que la gente ya no lee, o que ha perdido el interés por los contenidos? ¿Pensás que es en relación al libro como objeto o a que no tiene interés por los contenidos? 

H: Hay una cosa que es imposible que deje pasar al ser humano que es el placer de que le cuenten algo, una historia. Eso nunca va a dejar pasar, no hay manera de que deje de pasar porque somos constitutivamente seres sociales, que se relacionan mediante las historias que se que nos contamos entonces eso no va a dejar de pasar: el único problema, que ni siquiera es un problema, son los cambios de formato que van ocurriendo a través de la historia que son los conectores que hacen que alguien nos pueda contar una historia. En algún momento, en una etapa bastante corta de nuestra de nuestra función como seres humanos en el mundo ese formato fue casi únicamente el libro, pero antes hubo mucho más tiempo donde no había libros y nos contábamos cosas igual. El libro fue una una tecnología que nos permitió que no tuviéramos que memorizar las historias y que además se pudiera multiplicar una misma historia en un formato que en ese momento la tecnológicamente de vanguardia pero después de aparecieron otros y nosotros como estamos en una etapa de transición, nosotros, nuestra generación no los pibitos digitales nuestra generación tenemos una enorme nostalgia por ese formato porque un poco que nos formó: yo cuando tenía nueve años no hacía otra cosa más que leer libros pero hay algo que debo decir ni en pedo me hubiera pasado eso si yo a los nueve años hubiera tenido lo que tienen los pibes de nueve años hoy. Ni de casualidad hubiera utilizado ese formato cuando tengo tantos otros entonces no seamos giles y no le traslademos la nostalgia a nativos digitales porque nos van a sacar cagando. Si a mi hija de siete años le doy un libro gordo le digo che mira qué lindo esto que hizo Mark Twain se llama Aventura de Huckleberry Finn, me saca cagando porque las opciones que tiene son mucho mejores que el papel muerto para que le entren en la cabeza un montón de historias, entonces tengo que ser un poco más vivo. Le muestro primero otro formato y al mismo tiempo me quedo con ella y le digo, «ves esta trama y la trama uno ves esta es la trama dos». Lo importante es que entienda, que aprenda a contar, que se convierta en buena consumidora de historias que no elija porquería para consumir que elija cosas que realmente sean nutritivas, pero no tienen necesariamente que estar en un libro y al mismo tiempo hay una segunda nostalgia, que nosotros vemos como un valor muy importante que es la concentración entendemos que al concentrarnos en un libro tenemos un valor cuando las generaciones digitales tienen valor en el multitasking, no en la concentración en una sola cosa, mi hija puede estar haciendo tres cosas al mismo tiempo yo no, pero ella sí y realmente está haciendo tres cosas al mismo tiempo porque nació con la posibilidad del multitasking. Nosotros nacimos con la concentración de hacer una sola cosa entonces a mí me interesa mucho más llegarle a las personas con las historias, no me importa tanto el medio por el que lo hago, lo puedo hacer obviamente sé escribir , sé leer en voz alta o actuar o interpretar, lo tuve que aprender. Lo aprendí, sé que puedo contar con una entonación que haga que el otro me presta atención lo sé, lo hago cada vez mejor y trato que las personas que jamás agarraron un libro puedan conocer historias independientemente del ejercicio casi siempre bastante pobre de lectura: la gente no sabe leer bien.No estoy hablando de los chicos gente grande no sabe qué cosa es un punto y coma y cómo se utiliza ese matiz, cómo se utiliza la cursiva cuando es irónica, entonces cuando agarran un texto y lo leen lo leen con un sentido interno tan monocorde, que les parece que eso es aburrido. Entonces si otra persona que lee mucho mejor lo hace de una manera más divertida, que el otro se ponga auriculares mientras está lavando los platos que le entre Chéjov en la cabeza o quien carajo sea, pero no más leer porque no es tan capacitados ni invitados, ni tienen tiempo para concentrarse en la lectura. A mí me parece que siempre vamos a querer escuchar historias consumir historias leerlas o verlas ser usuarios, espectadores lectores oyentes como se llame siempre va a pasar, pero no podemos ser tan pelotudos de pensar que eso va a ocurrir con el libro en el siglo XXI. 

R: Esto que dijiste con otras palabras, se lo dijiste a Rosemblat en una entrevista que generó mucha polémica sobre todo en Twitter, son como micro polémicas y  a mí me parece que también aprovecharon ahí para pegarte los más académicos, los que quieren que la literatura sea para los que van a a las librerías  solamente o a la Feria del Libro,  algo asimilar lo que le ocurre a Rolón con los psicólogos, la Piña con los historiadores, a Sztajnszrajber con los filósofos, como que por ahí cuesta la supuesta disciplina que son para un ámbito trascienden y le molestan a los que están supuestamente muy dentro de esa disciplina. 

H: Yo creo que hay en en todos los rubros, no solamente en estos que mencionaste una un afán elitista, donde se dice bueno, esto que yo sé en donde yo me formé esto que yo estudié es muy importante, es algo que los de abajo deberían ver con asombro y sin entender y cuando aparece alguien que dice “No estaría buenísimo, que lo de abajo disfruten de esto también los que no tienen las posibilidades de haber estudiado”, estaría bueno que sepan que las filosofía es alucinante, que la psicología es casi un arte, que la historia es algo que se puede contar que la literatura puede ser divertida y entonces entran dentro de sus poquísimas posibilidades a cascotear al que divulga para que aprendamos todos, para que no haya desigualdad. No se dan cuenta que están cascoteando la igualdad, entienden que están cascoteando algo intocable que hay que respetar ¿Cómo vas a hacer esto? ¿Cómo vas a explicar la filosofía para que la entienda mi mamá? O ¿Cómo vas a explicar la historia para que lo entienda mi cuñado el que no labura desde hace cuatro años? No, son cosas que nosotros debemos saber: qué se vayan todos a cagar. Me recontra chupan un huevo, los de mi rubro y los de todos los rubros que pretenden que el que no tuvo la las herramientas para llegar a algo exclusivo no lo pueda consumir,  me da por las bolas, en la gastronomía en todo, eh? Pero al mismo tiempo, tienen muy poquita exposición, son siete que hablan entre ellos, tampoco molestan. No creo que ni a Rolón, ni Darío, ni a Felipe ni a nadie que esté divulgando con pasión aquello que le gusta de chiquito para que otros puedan compartirlo, les importe un carajo lo que dicen los de su rubro elitista, no creo que nunca les haya molestado bien.

 J: En relación a  la situación del país con la cultura ¿Tenes algún consejo para darle a aquellos que están haciendo cultura hoy en Argentina? 

H: Sí, yo en general soy muy poquito de aconsejar o de instruir, porque cada vez que pasa eso cuando lo veo en otros todo el tiempo me aparece esa sensación del gurú chanta, yo suelo hacer cosas. Lo que abrimos ayer que es un proyecto de teatro comercial con inversores particulares es ideológicamente una especie de manifiesto ¿Qué estoy diciendo con eso? Estoy diciendo sin decirlo haciendo cosas la cultura es fuerte sin necesidad que nadie la subsidie ni un privado meta publicidad la cultura es fuerte porque hay creadores y generadores de contenidos junto con consumidores de contenidos que solos pueden hacer magia. Cuando nosotros queremos hacer algo, como creadores, queremos hacer algo y lo primero que pensamos es a quién le vamos a pedir la guita para empezar y no pensamos en ese momento en quién va a recibir el mensaje cultural o creativo estamos «che, tenemos que pedirle guita Coca-Cola para empezar a hacer este programa de radio» o «tenemos que pedirle guita al Estado» para empezar a hacer este prójimo cultural. Si empezamos pensando así y tanto el privado y el estatal o cualquiera de los dos nos da inicialmente eso que pedimos nos vamos a chanchar respecto a la búsqueda del verdadero usuario nos vamos a achanchar. No nos va a importar si hay usuarios o no. Porque nos está dando plata otro que no es el usuario, la contratapa de Coca-Cola para la revista y hacemos la revista hasta que Coca-Cola quiera porque el día que Coca-Cola saca eso o el día que viene una pandemia, no sabemos con quién hablar, o hasta que viene gente de ultraderecha, te saca todo. Nosotros ni con pandemia, ni con ultraderecha tuvimos problemas nunca, porque nunca le hablamos ni al privado ni al Estado. Le damos la espalda a propósito. La revista Orsai no tiene publicidad porque si un día viene una pandemia podemos seguir haciéndola la revista o el rosario audiovisuales no usa el inca para hacer películas porque porque si un día viene un loco de ultra a la derecha, podemos seguir haciendo. La energía que nosotros gastamos de inicio en conseguir una financiación por fuera del Estado y el privado es una energía que nos permite hoy vivir como si no estuviéramos en un país enloquecido.

Escuchá la entrevista completa en el siguiente link: «Descubrí que lo que me gustaba era contar historias» en Tomémonos un tiempo, por Vorterix Mendoza.

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Maria Jesus Abril

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